Revista Universidad en Diálogo • Vol. 7, N.°2, Julio-Diciembre, 2017, pp. 37-71

ISSN 2215-2849 • EISSN: 2215-4752

DOI: http://dx.doi.org/10.15359/udre.7-2.3

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La contribución de la extensión universitaria al desarrollo humano y a la expansión de las capacidades. Análisis de proyectos de la Universidad Nacional de Costa Rica

The Contribution of the University Extension to Human Development and the Expansion of Capabilities. Analysis of Projects of the National University of Costa Rica

Pepa Zlateva Peneva

Universidad Politécnica de Valencia

Valencia, España

pepa.zlateva.peneva@gmail.com

Recibido 09/06/2017 Aceptado 13/09/2017

Resumen. El presente trabajo tiene como objetivo principal determinar los aportes al desarrollo humano (DH) y la expansión de las capacidades de la extensión universitaria que realiza la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA). Se analiza la coherencia entre la extensión universitaria y los valores del enfoque del DH: bienestar, participación, equidad y sostenibilidad (Boni y Gasper, 2011). Se busca también la contribución al DH en términos de capacidades generadas en la población beneficiaria de tres proyectos universitarios a través de las valoraciones de los responsables de los proyectos y las personas locales involucradas. Hemos logrado un acercamiento a la tradición extensionista latinoamericana, y costarricense en particular, por medio de los programas, proyectos y actividades extensionistas de la UNA. Presentamos el enfoque del desarrollo humano y capacidades (EDHC) desde las perspectivas de Sen y Nussbaum y las visiones de una serie de autores sobre la contribución del enfoque a la calidad de la universidad. El método de análisis es el estudio de casos; mediante técnicas cualitativas se profundiza en las valoraciones de las personas a través de entrevistas semiestructuradas y observación participante, además de la revisión documental. Se logró evidenciar la presencia de los valores del DH en la filosofía y las actividades extensionistas; se obtuvo una lista de capacidades expandidas por medio de las políticas universitarias y de los factores de conversión (características personales, particularidades ambientales de las localidades, la presencia de las instituciones, entre otras), fundamentales para la expansión de las libertades. A pesar de algunas debilidades y desafíos, encontramos altamente prioritario que las universidades latinoamericanas mantengan el acompañamiento a la población local, como un factor determinante para el DH de las comunidades deprimidas.

Palabras clave: universidad, enfoque de desarrollo humano y capacidades, extensión, factores de conversión.

Abstract. This paper mainly aims to determine the contributions to human development (HD) and the expansion of university extension capabilities the National University of Costa Rica is currently making. The paper analyzes the coherence between the university extension and the values of human development approach welfare, participation, equity and sustainability (Boni and Gasper, 2011). It also seeks to contribute to human development in terms of the capabilities generated in the beneficiary population of three university projects; this contribution would be through the evaluations made by local people and the staff responsible for the projects. We have achieved an approach to the Latin American and Costa Rican extensionist tradition through the programs, projects and extension activities of the National University. In this paper, we present the human development and capabilities approach from the perspectives of Sen and Nussbaum, and the views of some authors on the contribution of this approach to university quality. The case study was implemented as a method of analysis; qualitative techniques were used to deepen the evaluations of people, such as semi-structured interviews, participant observation, and document review. We managed to analyze and discuss the evidence found in relation to the theoretical framework: the presence of the values of human development in philosophy and extension activities; a list of expanded capabilities through university policies; and the fact of highlighting that conversion factors (such as personal characteristics, environmental characteristics of the locations, and the presence of institutions) are crucial to the expansion of freedoms. Despite some weaknesses and challenges, we consider as highly important that Latin American universities keep the accompaniment to the local population as a determining factor for the human development of depressed communities.

Keywords: university, human development and capabilities approach, extension, conversion factors.

Introducción

Al comienzo del nuevo siglo se cuestiona el rol predominante, pero reduccionista, de la universidad, que pone el énfasis en la eficiencia económica y la competitividad. Algunos autores piensan en la universidad como una institución inspirada en los principios del enfoque de desarrollo humano y capacidades (EDHC), que incorpora explícitamente los valores de la equidad, la diversidad, el empoderamiento y la seguridad humana y que promueve la visión multidimensional del bienestar (Boni y Gasper, 2011). Así pues, los valores del desarrollo humano (DH) se pueden incorporar en el diseño y la evaluación de las actividades de la universidad, tal como lo han hecho con las políticas de distintas instituciones.1 Esta propuesta está avalada por numerosos trabajos académicos y prácticas universitarias, descritas en varios documentos oficiales y declaraciones internacionales.2 Siguiendo la tradición de la extensión académica latinoamericana, Tünnermann (2000) subraya el carácter transformador de la institución universitaria sobre la sociedad. La extensión académica, junto con la docencia e investigación, es parte de la misión educativa de las universidades latinoamericanas y se basa en el constante diálogo con la comunidad. En este contexto, la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA), desde su fundación en los años setenta, incluye la extensión como un área constitutiva, mediante la cual se compromete con el desarrollo nacional y la transformación de la sociedad costarricense.

En este trabajo se analiza la importancia de la incorporación del EDHC estudiando las acciones extensionistas de la UNA. La investigación se desarrolló en la Vicerrectoría de Extensión de la UNA y en tres localidades distintas de Costa Rica, ubicadas en diferentes regiones del país.

Con el fin de determinar el rol transformador de esta universidad latinoamericana, se plantean los siguientes objetivos: 1. Analizar la coherencia entre la extensión universitaria (EU) que realiza la UNA y los valores del EDHC: bienestar, participación, equidad y sostenibilidad. 2. Determinar la contribución de la EU al DH en términos de capacidades generadas en la población beneficiaria de tres proyectos universitarios a partir de las valoraciones de las personas locales y el profesorado ejecutor de los proyectos.

El trabajo se estructura de la siguiente manera: en primer lugar, se enmarca la extensión de la UNA en el contexto de las universidades latinoamericanas y de los programas, proyectos y actividades académicas (PPAA), determinando los tres casos seleccionados y explicando sus características. El análisis se realiza utilizando el enfoque del DH, aplicando la teoría de Amartya Sen del desarrollo, así como la expansión de las libertades y la teoría de las capacidades centrales de Martha Nussbaum. Se consideran las aportaciones de distintos autores sobre el rol transformador de la universidad del nuevo siglo y su misión de promover y expandir las capacidades de las personas, para lograr bienestar y llevar la vida que valoran. El método de análisis, estudio de casos, se aborda mediante técnicas cualitativas, más apropiadas para profundizar en las valoraciones de las personas, y se muestran además los procedimientos y las dificultades que han surgido. Seguido, se presentan las evidencias encontradas en los documentos institucionales, en las entrevistas y en las actividades de cada caso y su discusión. Finalmente, se extrae una serie de conclusiones respecto al alineamiento de la extensión de la UNA con los valores del DH y la contribución de la extensión a la generación y expansión de las capacidades.

Marco contextual

En el contexto de las universidades latinoamericanas, la extensión universitaria (EU) es considerada una de las funciones esenciales y, junto con la investigación y la docencia, constituye los pilares básicos de un modelo de universidad democrática y comprometida socialmente, en su permanente búsqueda hacia la excelencia, pertinencia y equidad social. Esta concepción contrasta con la interpretación del concepto en el ámbito europeo y estadounidense, donde la extensión académica se asimila primordialmente a las actividades que la universidad realiza para contribuir al desarrollo económico, tecnológico y cultural de su entorno. El concepto de extensión se asocia a términos como compromiso cívico, interacción con la comunidad y community engagement, que incluyen las interacciones con grupos externos interesados en la formación y el intercambio de conocimientos y recursos orientados al desarrollo de la sociedad (Osman y Petersen, 2013).

El caso de la UNA no está aislado de la tendencia latinoamericana en el fundamento de la extensión académica; esta se proyecta desde la fundación de la UNA en el año 1973 como una de las tres áreas académicas constitutivas. Con la reforma integral realizada por Rose Marie Ruiz,3 ex rectora de la UNA, se creó una nueva organización del quehacer académico, que posibilita el desarrollo de programas académicos interdisciplinarios y la apertura del currículum.4 El Estatuto Orgánico de 1976, así como el actual (2014), fijó la gran importancia del compromiso de interacción permanente universidad-sociedad, donde ambas partes se transforman recíprocamente. Los fundamentos y la normativa institucional describen lo que denominan una universidad necesaria, actualizada y en permanente diálogo con la sociedad, comprometida con el desarrollo nacional y con los sectores menos favorecidos de la sociedad costarricense. En esa interacción, “la sociedad recibe el conocimiento (…) para su desarrollo y la universidad sistematiza y adecua sus planes, proyectos de investigación, de extensión y la oferta de carreras según prioridades y necesidades del cuerpo social” (Ruiz, 2011, p. 3). De este modo, la extensión contribuye al cambio social, al rescate de valores, a la protección y conservación de los recursos naturales y de los conocimientos culturales de carácter local y regional (Monge y Jiménez, 2008).

En los últimos congresos iberoamericanos de extensión5 se definen cinco aspectos que también encontramos en la EU de la UNA: la pertinencia en función de las demandas sociales y el fortalecimiento de la propia institución; la institucionalización de la EU en la vida académica de la universidad; la articulación institucional con la investigación y la docencia; la inserción curricular de la EU; la EU asociada a los procesos de innovación; el carácter multidireccional, interactivo y de comunicación permanente con los diferentes actores.

Programas, proyectos y actividades académicas de la extensión de la UNA

La labor de EU se organiza en PPAA, que se impulsan con el objetivo de lograr una mayor articulación de las áreas de docencia, investigación y extensión que permita elevar los niveles de incidencia e impacto social en los procesos académicos que se desarrollan. De esta manera, la extensión de la UNA es “un mecanismo efectivo de transferencia de los beneficios de la educación, de la investigación y de la cultura a los diversos sectores sociales” (Monge, Lezcano y Méndez, 2011, p. 79).

Según el informe de la Vicerrectoría de Extensión, en el periodo 2011-2015 se ejecutaron alrededor de 180 proyectos integrados de extensión por año6 en diversas temáticas como salud y calidad de vida (25% del total); ambiente y conservación (13%); producción alimentaria (13%); sociedad y desarrollo humano (13%); entre otros.7 Con estos PPAA fortalecen y desarrollan capacidades para la investigación y la extensión en académicos que a su vez contribuyen a la mejora de la calidad y la pertinencia de los PPAA. Para su desarrollo, la UNA cuenta con varias fuentes de recursos estatales para fortalecer el desarrollo regional: el Fondo Universitario para el Desarrollo Regional (FUNDER), el Fondo para el Fortalecimiento Regional (FOREG), los Fondos de Regionalización y, además, los Fondos del Sistema del Consejo Nacional de Rectores (CONARE).

Entre los actores vinculados a las actividades destacan: el Estado, las universidades y la comunidad científica, los sectores sociales en riesgo, las organizaciones del tercer sector, las organizaciones educativas, las organizaciones artísticas y culturales, los sectores profesionales y los medios de comunicación social. En la normativa de la UNA, en el artículo 12 del documento Lineamientos para la gestión de programas, proyectos y actividades (2009), están identificadas las siguientes características de los PPAA:

carácter interdisciplinario, multidisciplinario e interinstitucional;

alianzas estratégicas y conformación de redes con los actores de la sociedad;

planteamiento riguroso y creativo de estrategias para el desarrollo de capacidades que mejoren la calidad de vida de la población meta;

la participación protagónica de los actores sociales en la formulación de la propuesta y en el desarrollo de las acciones;

formación tanto de académicos y estudiantes, como de los diferentes actores del proceso;

autosostenibilidad de los procesos culturales, sociales y productivos una vez finalizada la participación de la Universidad;

interrelación con la docencia y la investigación, a las que aporta oportunidades de desarrollo y juntos construyen conocimientos que transfieren a la sociedad (UNA, 2009, p. 6).

Antecedentes de los casos de análisis8

Acompañamiento social y desarrollo local en el distrito Cureña, cantón Sarapiquí9

El proyecto se desarrolla entre los años 2011-2015 y está liderado por la Escuela de Planificación y Promoción Social de la UNA, con el apoyo de profesores de otras disciplinas y del Programa Interinstitucional Aula Móvil de CONARE. Cureña está ubicada en la región Huetar Norte del país, en el cantón de Sarapiquí y limita al norte con el río San Juan, en Nicaragua. Esta comunidad, desatendida por el Estado, es una de las más pobres del país; su extensión territorial es de 368 km², habitada por nueve comunidades con una población total de mil personas. Se caracteriza por poseer una economía basada en la ganadería y agricultura, altos niveles de desempleo, mal estado de la infraestructura, escases de servicios básicos (agua potable, electricidad, comunicaciones) y carencia de alternativas socioculturales. Las condiciones hidrometeorológicas son precarias con frecuentes inundaciones, que en época de lluvia aíslan a la comunidad.

La zona ha sido declarada territorio de protección (refugio), que impide la financiación y desarrollo de grandes proyectos. El cantón está entre los últimos cuatro cantones según el Índice de Desarrollo Humano Cantonal (IDHc). La población del lugar tiene dificultades con la comercialización de sus principales productos: leche, queso y tubérculos. La situación genera problemas como consumo de drogas, tala, caza ilegal y deterioro medioambiental, entre otros. Por petición de líderes locales, la UNA inicia un proceso de diagnóstico-participativo a través del cual la comunidad reconoce y prioriza sus problemas. En el año 2013, se funda la Cooperativa de Productores de Leche y Servicios Múltiples de Cureña (Coopecureña R.L.) para apoyar la comercialización de los productos, mejorar los mecanismos de organización entre los productores y disminuir la dependencia de intermediarios. Esta cooperativa se dedica a la producción de quesos de tipo artesanal e incluye a 65 ganaderos; a los productores se les facilita el acceso a diferentes instituciones y asistencia técnica para el mejoramiento de los procesos de producción. En este proyecto también interviene el Instituto Tecnológico de Costa Rica, el Gobierno a través del Ministerio de Agricultura y Ganadería, el Instituto Nacional de Fomento Cooperativo y la Asociación Agrícola y Ganadera de Sarapiquí. Con el acercamiento de la UNA, la comunidad de Cureña se hace visible ante las instituciones gubernamentales, que empiezan a apoyar otras iniciativas locales.

Promoción de la seguridad alimentaria y nutricional en las parcelas Vegas Las Palmas en el distrito de Sixaola, cantón de Talamanca10

Este proyecto tiene como objetivo promover la seguridad alimentaria y nutricional en las parcelas mediante la propuesta de alternativas de producción adecuadas a las condiciones de la zona, la integración de tecnologías alternativas para el aprovechamiento de agua de lluvia y la utilización de los recursos alimentarios locales, con metodologías participativas para el aumento de la resiliencia de la población y el mejoramiento de su calidad de vida.

El proyecto tiene una duración de dos años (enero 2014-diciembre 2015) y es ejecutado por cuatro universidades públicas a petición de la UNA. Se han desarrollado varios talleres de capacitación y se han instalado tres sistemas de purificación de agua SCALL.11 La población en las parcelas es de alrededor de doscientas personas, que viven en extrema pobreza en el sureste del país, cerca de la frontera con Panamá. Las parcelas están cedidas a las familias para su uso agrícola, por parte el Gobierno. La economía de la población se sustenta en el cultivo de plátano y ayote; las condiciones socioambientales son precarias: la gente se abastece de agua de pozos, del río o de la lluvia, los caminos son de lastre, unos pocos cuentan con electricidad, la comunicación es de telefonía móvil donde se tiene señal; existen serias amenazas hidrometeorológicas y alto riesgo de inundaciones. La zona es declarada “no apta para vivir”.12 Según el PNUD (2011), el cantón ocupa la penúltima posición de los cantones del país, de acuerdo con el IDHc.13

Acompañamiento y capacitación en cultivo de vainilla orgánica en sistemas agroforestales en el cantón Jiménez, Zona Sur de Costa Rica, 2015-201914

El IDHc sitúa la zona entre los cantones con desarrollo humano medio bajo. El cantón Jiménez se caracteriza por una alta tasa de desempleo, mal estado de la infraestructura, escasez de servicios básicos, pocas alternativas socioculturales, prostitución y tráfico de niños hacia Panamá. El proyecto está diseñado para implementarse en grupos vulnerables: trabajadores asalariados que se dedican a la ganadería y a la agricultura de monocultivos (banano, piña y tubérculos) que viven en pobreza. La mayoría tiene experiencia en el cultivo de vainilla en sus pequeñas plantaciones, pero necesitan el acompañamiento experto de la UNA para la mejora de la producción y su comercialización. Se les transfieren herramientas tecnológicas a los productores para el cultivo de semillas orgánicas y plantas madre con alta calidad, además se establece una plantación demostrativa y didáctica de unos 1020 m², ubicada en la finca agroecológica Osa Verde en la península de Osa, propiedad de la ONG Conservación Osa. En el proyecto integrado de extensión-investigación participan el Instituto de Investigación y Servicios Forestales UNA, la Universidad de Costa Rica y la ONG Conservación Osa.15

Este proyecto es parte de una estrategia nacional y de un programa integral para la competitividad de la vainilla. La iniciativa incluye proyectos de investigación y extensión, publicaciones académicas, la organización de un Congreso Internacional de Vainilla (2016), la consolidación de una asociación de productores de vainilla, llamada Asociación de Vainilleros Unidos de Costa Rica (Aprovainilla) y el acceso a fondos universitarios y nacionales, además de la capacitación a los productores de zonas marginadas en el mejoramiento del cultivo y su comercialización.

La integración de procesos de las dos áreas universitarias, extensión e investigación, contribuye al éxito del programa de vainilla:

Las vivencias y experiencias de los proyectos de vainilla evidenciaron que los procesos de extensión e investigación son complementarios. Las conclusiones de uno son la justificación y punto de partida del otro (…) y es importante recalcar que sin trabajos de extensión previos, no se hubiera logrado consolidar los proyectos de investigación existentes del programa de vainilla (Azofeifa y Paniagua, 2015, p. 84).

El enfoque de desarrollo humano y capacidades como base

para el análisis

Capacidades y funcionamientos

Los conceptos de capacidades y funcionamientos son componentes esenciales del enfoque de capacidades. Las capacidades son definidas por Sen (2000) como las libertades que la gente tiene para lograr el bienestar, que tiene razones de valorar. Mientras los funcionamientos se refieren a los logros, las capacidades se representan en el conjunto de oportunidades y de opciones entre las cuales las personas pueden elegir. El enfoque remarca mucho la importancia de la valoración por parte de las personas, tanto refiriéndose a las capacidades como a los funcionamientos.

La evaluación del bienestar, según Sen (1992), debe centrarse en las oportunidades y no en los logros; en los procesos que afectan a la libertad de las personas para realizar las elecciones que valoran y no tanto en los niveles del bienestar. Asimismo, Dreze y Sen (2002) subrayan la relación entre las oportunidades de las personas, las circunstancias sociales y las políticas institucionales.

Factores de conversión

Para la evaluación del bienestar se han de tener en cuenta las condiciones estructurales y personales que afectan a la capacidad del individuo para elegir. Dichas condiciones funcionan como factores de conversión, que influyen en la manera en que las elecciones se convierten en logros. Para Robeyns (2005), la libertad de agencia se ve afectada por la conversión de tres factores: características personales (condición física, sexo, educación, etc.), características sociales (políticas públicas, normas sociales, roles de género, jerarquías sociales, relaciones de poder, etc.) y las características ambientales (clima, infraestructura, instituciones, bienes públicos).

La lista de las diez capacidades centrales de Nussbaum.

La aportación más importante de Martha Nussbaum a lo propuesto por Sen es la lista de diez capacidades centrales para el funcionamiento del ser humano, que constituyen los requerimientos principales de una vida digna, basada en la justicia social. La igualdad entre las personas se puede alcanzar desde la referencia de la mencionada lista. Según la filósofa estadounidense, si una sociedad no garantiza estas capacidades a todos sus ciudadanos, en un nivel apropiado, no puede considerarse una sociedad justa, cualquiera que sea su nivel de opulencia (Nussbaum, 2002).

La autora resalta la universalidad de las necesidades básicas y al seleccionarlas parte del planteamiento de Sen desde la libertad y la agencia, pero al mismo tiempo destaca la justicia social y la justicia de género. Las capacidades relevantes son aquellas que se pueden calificar como éticas y morales, que son válidas para que la gente pueda elegir la vida que valora (ver tabla 1).

Entre las diez propuestas, Nussbaum da más peso a los conceptos razón práctica, capacidad de planificar la propia vida y afiliación, los lazos que unen a los seres humanos. No se trata de una lista cerrada, sino de los requerimientos indispensables por debajo de los cuales no podría hablarse de vida humana. El interés de la autora es construir una concepción del ser humano y de sus funcionamientos que se implementa para diseñar políticas públicas, con el objetivo de que sirvan para que los ciudadanos aumenten sus capacidades y así poder realizar sus funciones principales.

El enfoque del desarrollo humano y capacidades y sus contribuciones a la calidad de la universidad

En el actual debate sobre la calidad de la universidad, cada vez más académicos avalan la idea de que esta se puede mirar a través de las lentes del enfoque de desarrollo humano y capacidades. La universidad no puede estar distante de los problemas de la sociedad contemporánea los desafíos ambientales, la injusticia social, los conflictos armados, la intolerancia, el irrespeto de los derechos humanos– y debe tener un papel activo y participar en los espacios locales y globales, para fomentar y apoyar una sociedad justa y sostenible (Boni y Walker, 2013).

Además, una universidad orientada al DH no tiene que ser reproductora, sino transformadora; entendiendo por transformación el impulso de cambios sustanciales en las instituciones sociales, en la política y en la economía, con importantes implicaciones para las relaciones entre grupos sociales y clases, y para la manera de crear riqueza, estatus y poder (Brennan, 2002). Como apunta Amartya Sen (2000), la buena educación puede transformar las vidas individuales de las personas y puede tener contribuciones cruciales para el cambio social, incluso para la equidad y la justicia social. La UNESCO (1998) también subraya el rol transformador de la educación superior, como un componente vital del desarrollo social, político y cultural, de la construcción de las capacidades, de la consolidación de los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la democracia y la paz, en un contexto de justicia.

Entre los autores que están explorando la educación superior desde la perspectiva de las capacidades, destacamos la idea de la educación liberal de Nussbaum (2006), quien sostiene que los valores del DH pueden inspirar la actividad universitaria y defiende una educación que capacita a las personas para funcionar con sensibilidad y conciencia en el mundo. La filósofa propone tres capacidades fundamentales en la educación: el autoexamen crítico, el ideal del ciudadano del mundo y el desarrollo de la imaginación narrativa. Asimismo, analiza la relación entre educación y ciudadanía democrática, buscando la conexión entre las capacidades y la calidad en la educación.

Melanie Walker (2006), otra autora explorando este tema, en su lista de capacidades (desarrollada a partir de la lista de Nussbaum) para la distribución y la evaluación de capacidades en la educación superior incluye: razón práctica; resiliencia; conocimiento e imaginación; disposición al aprendizaje; relaciones sociales y redes sociales; respeto, dignidad y reconocimiento; integridad corporal; integridad emocional. Las políticas educativas y las acciones de otras instituciones deben dirigirse a la expansión de esas capacidades.

Otros autores afirman: “La finalidad de la educación y de las instituciones sociales es la de incrementar la libertad real de las personas” (Boni, Lozano y Walker, 2010, p. 127). Estas propuestas, como la mayor parte de los trabajos académicos especializados en el EDHC, se han centrado en la educación y la práctica pedagógica. Delanty (2001) apunta que las universidades pueden ser un espacio abierto de interconectividad en la sociedad, en vez de convertirse en organizaciones burocráticas cerradas; las universidades pueden fomentar la democratización del conocimiento y la participación de nuevos actores en la construcción social de la realidad.

Boni y Gasper (2011) proponen una selección de los valores del DH para pensar la calidad y la responsabilidad de la institución universitaria; su propuesta amplía la reflexión a la investigación, el compromiso social, la gobernanza interna de la universidad y sus políticas internas, además de la docencia. Con este propósito, se seleccionan los valores bienestar, participación, equidad y diversidad, sostenibilidad,16 y cruzándolos con las actividades que se realizan en la universidad, los autores obtienen dimensiones que se pueden aplicar en el diseño de actividades universitarias en distintas áreas o con fines evaluativos.

El bienestar incluye las dimensiones económicas, sociales, políticas y culturales, que están interconectadas y se refieren a la calidad de la vida de las personas o cómo viven –en términos de quiénes son, qué hacen, qué pueden llegar a ser, qué sienten, en cuáles relaciones se encuentran, etc.– y a sus oportunidades. La apertura del concepto de bienestar hacia dimensiones más allá de las meras satisfacciones personales supone una visión alternativa del bienestar que se traduce en conceptos igualmente alternativos de desarrollo y pobreza (Dubois, 2006a).

La participación y empoderamiento comprende la inclusión de todos los protagonistas. Los avances en la justicia dependen de la democracia inclusiva, que incluye la discusión, el razonamiento colectivo e impulsa procesos donde las personas participan en la toma de decisiones políticas (Sen, 2009). Aquí se incluyen también los elementos de agencia y transformación social: la gente debe intervenir para conseguir el desarrollo.

Sen (2009) comprende la equidad y diversidad como la equidad en la distribución de las libertades y las capacidades fundamentales entre todas las personas, independientemente de la etnia, del género, de la edad, etc. El desarrollo consiste en la ampliación de las capacidades de las personas y la posibilidad de poder acceder de forma equitativa a los recursos. La diversidad, que está motivada por las características personales y también por el contexto en el que viven y los recursos a los que tienen acceso las personas, importa a la hora de pensar en las intervenciones. Debido a la diferencia interpersonal, las personas necesitan diferentes tipos y cantidades de recursos para que estos puedan ser transformados en funcionamientos.

La sostenibilidad entiende una visión de conjunto del DH, donde se integran distintas dimensiones como la cultura, la ecología, la economía política, la ética para el alcance de una vida plena. Esto también implica el hecho de que la disponibilidad de los recursos no puede limitarse a la generación actual.

Basado en el marco teórico elaborado, este trabajo investiga la coherencia entre la extensión universitaria que realiza la UNA y los valores del enfoque del desarrollo humano y las capacidades que genera la extensión universitaria en la población local que participa en los proyectos universitarios. También se investiga la relación entre la expansión de capacidades y los factores de conversión personales, sociales y ambientales.

Metodología

La metodología de carácter cualitativo elegida incluye: la revisión bibliográfica, el análisis de tres casos de estudio a partir de la revisión de fuentes documentales primarias, la aplicación de entrevistas semiestructuradas y observación participante y la estrategia de triangulación o combinación de las dos anteriores.

Como primer paso, por un lado, se analizó el contexto costarricense en el ámbito social y político a través de artículos académicos y discusiones con académicos, por otro lado, se revisaron documentos relacionados con la extensión académica de la UNA: informes de la Vicerrectoría de Extensión; y documentación sobre los proyectos seleccionados –propuestas de proyectos, informes de seguimiento, informes finales, documentos de investigación–.17

Se elaboraron tres guiones para las entrevistas, según el perfil de las personas por entrevistar:

Dos entrevistas semiestructuradas aplicadas al vicerrector de Extensión, Hernán Alvarado Ugarte, y a la ex rectora de la UNA, Rose Marie Ruiz,18 que permitieron conocer la perspectiva institucional de la UNA sobre la alineación de las políticas universitarias con los valores principales del DH.

Tres entrevistas semiestructuradas a los profesores e investigadores responsables de los proyectos, quienes proporcionaron información muy rica acerca de los beneficios en términos de capacidades, traídos por la universidad a las comunidades locales.

Once entrevistas semiestructuradas a miembros de las comunidades beneficiarias de los proyectos

En aspectos del muestreo, se eligió a las personas con base en una consulta previa de datos de la población de referencia, de las sugerencias de los responsables de los proyectos y como resultado de la observación participante desarrollada durante el acompañamiento en las giras universitarias. Se incluyeron diferentes perfiles a partir de variables como edad, sexo, educación, lugar de residencia y etnia, esenciales a la hora de determinar la relación entre la expansión de capacidades y los factores de conversión personales.

La técnica observación participante ha servido para acercarnos a las personas de las comunidades en su entorno natural y en su cotidianidad, como técnica complementaria de las otras técnicas seleccionadas y para contrastar la información obtenida de las entrevistas y las fuentes documentales. Por eso, la observación se planificó y llevó a cabo en las comunidades seleccionadas durante: las visitas al campo, acompañando al personal universitario a las giras de seguimiento en las localidades de Sixaola, Cureña y Jiménez; la reunión de los productores del cantón Sarapiquí; el alojamiento en la casa de un productor de leche en Cureña; las reuniones entre universitarios y gente local; las discusiones entre responsables de los proyectos y estudiantes; y las actividades propias de los proyectos.

Evidencias y discusión

Alineación de las políticas extensionistas con los valores del DH

Para encontrar la coherencia entre la EU que realiza la UNA y los valores del enfoque de DH, se presentan y discuten las evidencias encontradas en los documentos institucionales, en las entrevistas realizadas a los representantes de la institución académica y en la observación participante. También se muestra la implementación de estos valores en la política universitaria por medio de los tres casos analizados. Algunas de esas evidencias se detallan en la tabla 3.

Los valores centrales del DH aparecen explícitamente en los artículos iniciales del Estatuto Orgánico de la UNA, donde se determinan los principios, los fines y la misión de la Universidad. Se mencionan también a lo largo del documento, relacionados con la participación en la gobernanza, en acciones de control y en las actividades universitarias. Asimismo, algunos valores aparecen en el otro documento normativo analizado, denominado Lineamientos para la gestión de programas, proyectos y actividades (2009), en los informes de los proyectos y en las entrevistas de los representantes institucionales. También son afines a las ideas del DH las políticas de reciprocidad, la participación de distintos actores, el trabajo conjunto entre universitarios y población local para solucionar problemas. En el documento aparecen otros valores afines al DH como el diálogo de saberes, el respeto, la transparencia, la formación integral, la desconcentración de la gestión, entre otros. Algunos son específicos de la filosofía y visión extensionista latinoamericana y subrayan el rol específico de esta área universitaria (por ej. El diálogo de saberes). “La extensión debe ser una relación dialógica con las comunidades más vulnerables y propiciarles el desarrollo de sus capacidades” (E11: Vicerrector de Extensión, entrevista personal, 16 de septiembre de 2015).

Las actividades extensionistas, tal como proponen Boni y Gasper (2011), están diseñadas pensando en los valores centrales del DH. Respecto al bienestar, además de la mejora económica y las condiciones de vida de las personas de los tres proyectos analizados, también se registran cambios en su autonomía, autoestima e iniciativa; se facilita el acceso de la gente local a los avances tecnológicos y la ciencia; se crean oportunidades para el desarrollo de la calidad de vida de las localidades marginadas.

La participación es el valor que aparece con mayor frecuencia en los documentos analizados; aparece relacionado con temas como la toma de decisiones, la rendición de cuentas, la participación democrática y equitativa y el conocimiento emancipador y transformador. El grado de participación de la gente local difiere en los tres casos: el más alto es en Cureña, donde los productores ejercen su agencia para lograr lo que valoran y provocar cambios a favor de otros. Con la afiliación a la cooperativa de los productores de leche y a la asociación de productores de vainilla, las personas locales actúan como agentes y hacen que “suceda el cambio” (Sen, 2000). El empoderamiento se relaciona con la horizontalidad de las relaciones entre académicos y la gente local, con la posibilidad que tienen estos de participar en la toma de decisiones respecto a los proyectos y pedir rendición de cuentas, al ejercicio de agencia y a la capacidad de comunicación con las instituciones. “Yo creo que nuestros proyectos tienen un gran impacto. Hay proyectos que buscan empoderar a las personas, desarrollar sus capacidades y, especialmente, la habilidad de gestionar su desarrollo” (E11: Vicerrector de Extensión, entrevista personal, 16 de septiembre de 2015).

En los tres proyectos es fuerte el compromiso del profesorado, de los académicos-investigadores y del estudiantado con las comunidades. Se promueve el diálogo entre la universidad y la población local, denominado diálogo de saberes, y se entiende el diálogo intercultural entre distintas prácticas productivas, cosmovisiones y culturas para la creación de conocimiento. Por ejemplo, en el proyecto de Jiménez se implementa el método de los productores locales de polinización manual de la delicada flor y, a la vez, se usan los avances científicos para el cultivo sostenible de vainilla, que luego se multiplican en otras zonas.

Adicionalmente, este aprendizaje local realimenta la investigación y la docencia. También se favorece la transferencia de tecnología. En los otros proyectos, la UNA proporciona el sistema SCALL y filtros para purificación de agua en la población local de Sixaola y tecnología para la producción de leche y queso en Cureña. Las acciones extensionistas contribuyen a la economía local, generando ocupación en los sectores vulnerables, entre ellos, las mujeres, los productores de leche y los indígenas.

La sostenibilidad de los proyectos extensionistas se relaciona con la intención de conseguir la capacitación de las comunidades y así asegurar la capacidad de la población de mantener el proceso después de la salida de la UNA, a partir del carácter interdisciplinario, multidisciplinario e interinstitucional de los proyectos que ofrecen soluciones para el desarrollo integral de las personas; con la vinculación recíproca entre la docencia y la investigación; con la convivencia en armonía con la naturaleza y la preservación de los recursos naturales.

En los documentos oficiales existe claro compromiso institucional con los valores centrales del DH, pero a través de las entrevistas a los representantes universitarios y la observación participante se detectan importantes retos institucionales, relacionados con la prioridad institucional, la valoración de la extensión, su reconocimiento académico y la financiación. No existe cultura de sistematización de las experiencias extensionistas, ni indicadores claros para la medición de los impactos.

Ampliación de capacidades

La extensión universitaria genera capacidades en la población local que están potenciadas o limitadas por los factores de conversión personal, social y ambiental (ver tabla 4).

De acuerdo con Sen (2000), el Estado y la sociedad tienen la responsabilidad de crear oportunidades reales para los individuos, que pueden elegir cómo utilizar estas opciones. Nussbaum (2002) también apunta que el desarrollo es generar condiciones para que la gente disfrute de vidas prósperas. Si aplicamos la lista de las diez capacidades centrales de la filósofa, encontramos principalmente el desarrollo de las siguientes capacidades en la población beneficiaria de las actividades de la UNA: vida, salud corporal, razón práctica, afiliación, control del propio entorno (político y material), emociones.

En cuanto a la afiliación de los productores a las estructuras organizadas, en el caso de Cureña y Jiménez, lo que más valoran en sus discursos los responsables de los proyectos y la población local es el desarrollo de las capacidades de control del propio entorno y de acceso a fondos universitarios e institucionales para la mejora de la producción y su comercialización.

Ellos [UNA] siempre están al tanto y aportan con los estudios y la experiencia de los laboratorios; se consiguen ayudas… ese año voy a sembrar todo lo que hay. Nosotros tenemos grandes problemas y queremos poner en diferentes negocios lo que uno puede hacer, vivimos de varias cosas. La vainilla la voy a comercializar, es un buen negocio (E 12: Productor de vainilla, entrevista personal, 25 de septiembre de 2015).

En el caso de Cureña, lo más valioso, según la opinión de la gente, fue el “invalorable” apoyo de la UNA, que les brindó durante todo el proceso para la fundación de la cooperativa, porque permitió el empoderamiento de los ganaderos. Los profesores y la gente local valoran altamente las capacidades organizativas y el empoderamiento: la afiliación, la participación, la capacidad de estar organizados, sentirse asociados y lograr juntos las metas: “Ellos han aprendido, que son organizados y juntos pueden lograr y tener un mejor desarrollo, solo así pueden lograr salir adelante. Para nosotros [los universitarios] escuchar eso es un gran paso” (E3: Profesora y responsable del proyecto en Cureña, entrevista personal, 04 de septiembre de 2015).

“Hemos aprendido a manejarnos en grupo, a afiliarnos, a socializarnos con dinámicas en grupo… cosas muy sencillas, pero hemos aprendido que todos podemos, solos no habríamos podido” (E6: Mujer, miembro de la cooperativa, entrevista personal, 04 de septiembre de 2015).

La comunidad se apropia del proceso y empieza a buscar soluciones por sí sola “tocando puertas”, y ha logrado reducir el miedo a acercarse a las instituciones. “Nosotros estamos tocando puertas, nos hemos dado esta tarea… Y tuvimos ya un éxito que fue la tierra donde vamos a construir la planta (para procesar queso) y factor económico para desarrollar la infraestructura” (E4: Presidente del consejo de la cooperativa, entrevista personal, 04 de septiembre de 2015).

Los ganaderos adquieren y fortalecen valores para plantearse una vida mejor, comprometiéndose con la cooperativa. Para la mayoría, su futuro como ganaderos y empresarios, que manejan y organizan solos su negocio, está en Coopecureña. La “capacidad de plasmar una concepción de bien y de comprometerse en una reflexión crítica acerca del planteamiento de la propia vida” (Nussbaum, 2002, p. 122) se logra en los casos de los proyectos de Las Palmas y Jiménez y promueve avances en la agencia de gente local, que actúa y provoca el cambio (Sen, 2000).

Responsabilidad, lealtad y solidaridad son habilidades adquiridas con más dificultades por la falta de experiencia en el asociacionismo, en el funcionamiento de la empresa común y en los logros comunes.

Se incrementa la autoestima y la confianza en sí mismo y en poder manejar su negocio y su vida solo:

La gente ha aprendido a valorarse más, la mayoría muy orgullosa y con ganas de seguir adelante. Algunos se subestimaban porque no han ido a la escuela y no podían optar por algo mejor, pero entonces se dan cuenta, que pueden tener una empresa y no necesariamente tenés que haber ido a la universidad” (E5: Mujer, miembro del Comité de Educación de la cooperativa, entrevista personal, 04 de septiembre de 2015).

El desarrollo de estas capacidades tiene impacto en el crecimiento de otras capacidades, relacionadas con la vida y la salud corporal de la gente. Las capacitaciones para un mejor manejo del ganado, los productos procesados y las fincas incrementan las condiciones de salubridad. Asimismo, a partir de la capacitación en los aspectos organizativos, legales y financieros y el empoderamiento logrado, la gente local ha empezado a gestionar y coordinar con distintas instituciones para solicitar financiamiento de proyectos para la mejora de las condiciones de vida: actualmente se están tramitando proyectos para la mejora de la infraestructura vial (caminos y puentes).

Todos los proyectos generan, en diversos grados, el desarrollo de las dos primeras capacidades de la lista de Nussbaum (2002): vida y salud corporal. El responsable del proyecto asegura que se ve una clara mejora en las condiciones iniciales y en la capacidad de vida y de salud corporal; no obstante, la observación participante ha mostrado que algunas personas siguen sus hábitos alimentarios no saludables. Aun así, la gente está más informada, adquiere conocimiento y es capaz de reflexionar críticamente acerca del planteamiento de su vida. La mayoría ha diversificado su dieta, ha mejorado los hábitos del cultivo y la preparación de alimentos.

Con la participación en los talleres y las reuniones, las personas encuentran la posibilidad de expresar sus visiones y empiezan a pensar en el mejoramiento de su bienestar como una lucha de todos, lo que puede constituir el inicio para el desarrollo de las capacidades de afiliación y control del propio entorno.

En todos los casos, se potencian las capacidades de toma de decisiones, de responsabilidad hacia sí mismo y hacia los demás, de expresión, de vivir en una sociedad equitativa, de trabajar y ejercer su actividad, la capacidad de conocimiento y acceso a recursos. Así pues, la política extensionista de la UNA ha contribuido en mayor medida con el desarrollo de la capacidad definida por Nussbaum (2002) como control del propio entorno.

Sin bien las opiniones de los profesores y la gente coinciden a la hora de determinar las capacidades, en la sostenibilidad de los logros se encuentran matices. Las respuestas van desde “estamos a un buen nivel de capacidad para seguir adelante” hasta “será difícil, mejor que se queden un poco más”. Aun así, se percibe el hecho de que son dueños de sus vidas, de su proyecto y de “las ganas de lucha para sacarlo adelante”. En los tres casos, la UNA articula con las instituciones gubernamentales locales para dar seguimiento a los procesos desarrollados.

Entre las otras capacidades propuestas por la filósofa Nussbaum encontramos: el fomento de la capacidad de emociones y vivir con cuidado y en relación con la naturaleza. La UNA promueve la protección y defensa de los diversos ecosistemas, a fin de asegurar su conservación para las futuras generaciones; por eso, las actividades potencian la agricultura local, basada en el razonable uso de los recursos naturales y la limitación de las prácticas abusivas hacia el medioambiente.

Durante el desarrollo de los proyectos, entre los responsables, los estudiantes y las comunidades nacen lazos especiales de amistad, afecto, gratitud, que transfieren la mera relación entre académicos y beneficiarios e impulsan el desarrollo de la capacidad de emociones.

Factores de conversión

Como apunta Sen (1992), la diversidad humana es un aspecto fundamental en términos de igualdad. La diversidad de las personas está motivada por sus características personales, por el contexto social y cultural en el que viven y los recursos a los que tienen acceso. Es necesario tener información sobre las personas y las circunstancias en las que conviven (Robeyns, 2003). Los tres grupos de factores de conversión: personales, sociales y medioambientales, determinados por la autora, influyen a la hora de transformar los recursos en capacidades y funcionamientos, potenciando o limitando la expansión de las libertades de la población beneficiaria de las acciones extensionistas.

El análisis evidencia una conexión directa entre la expansión de las capacidades y las características de la gente y el contexto ambiental, así como las similitudes entre los factores de conversión de los tres casos. Aunque los proyectos se desarrollan en tres distintos ámbitos geográficos, las actividades están programadas para ayudar a poblaciones marginadas con características parecidas. Sin embargo, cabe remarcar que cada proyecto presenta particularidades.

Los factores limitadores personales, presentes en los tres casos, son: el analfabetismo, la inflexibilidad, el sexo, la etnia (indígena), la pobreza, la falta de experiencia en el asociacionismo, que provocan desconfianza e inseguridad en la organización y en el bien común. La falta de experiencia, la inseguridad, la posición pasiva de varios ganaderos, mientras no se aseguran en el éxito de la cooperativa, les priva de la posibilidad de desarrollar varias capacidades: capacidad de afiliación, participación, acceso a conocimientos y financiamiento. Por otra parte, los ganaderos con experiencia en cooperativas, voluntad, actitud positiva, compromiso, ganas de mejorar e iniciativa promueven las iniciativas y las sacan adelante.

Asimismo, los indígenas, en el caso de Las Palmas, se muestran más desconfiados ante las posibilidades traídas por la universidad; por naturaleza y por circunstancias socioeconómicas, entre la población indígena aún existe analfabetismo, inflexibilidad y desconfianza, que son obstáculos para el desarrollo de la capacidad de ser tratado como un ser dignificado, la capacidad de expresión y el acceso a recursos públicos.

Entre los limitadores sociales que frenan la expansión de capacidades están las costumbres rurales, la falta de mejor educación, las relaciones de poder en la comunidad y la desconfianza en las instituciones. Siendo zonas con IDH muy bajo (Las Palmas y Cureña, y medio bajo Jiménez) son áreas con condiciones sociosanitarias precarias y de pobreza extrema, que supone un obstáculo para la capacidad de vivir una vida saludable y el acceso al conocimiento. No obstante, el hecho de que el grado del IDH en el caso de Jiménez es más alto, mejora la expansión de las capacidades, relacionadas con la participación, la toma de decisiones y la afiliación.

Por otro lado, se perciben limitaciones sociales relacionadas con el género y con la edad como consecuencia de patrones patriarcales, teniendo las mujeres más dificultades de acceder a puestos organizativos, visibilizarse en el entorno formal (ejemplo ser socias de Coopecureña) o hacer escuchar su voz. Tanto Sen (1990) como Nussbaum (2002) han prestado mucha atención a las normas sociales y tradicionales que influyen en las aspiraciones y las opciones de las mujeres. En el caso de Jiménez, todos los productores afiliados a la asociación de vainilla son hombres, siguiendo los patrones sociales de que los hombres son quienes promueven las iniciativas y el negocio. Los jóvenes en general están más abiertos hacia el asociacionismo y los cambios (casos de Cureña y Las Palmas).

Las políticas extensionistas de la UNA dirigidas a las poblaciones marginadas e implementadas a través de metodologías participativas potencian en mayor medida el desarrollo de capacidades. Por una parte, las acciones universitarias impulsan la equidad, el diálogo, la expresión y la participación, por otra, con la intención de asegurar la sostenibilidad del proceso, la Universidad articula con las instituciones gubernamentales y locales dando acceso a la población beneficiaria a bienes públicos y financiamiento (Jiménez y Cureña). Algunas políticas gubernamentales, como en el caso de Las Palmas, donde el Gobierno cede parcelas para su uso agrícola o ayuda con fondos públicos (Cureña y Jiménez), son factores sociales positivos que favorecen la expansión de capacidades.

El trabajo con las instituciones como ONG, las sedes regionales de las universidades públicas, las administraciones gubernamentales locales que facilitan servicios, estos se consideran factores ambientales positivos para el desarrollo de capacidades. Asimismo, la presencia de organizaciones o experiencia organizativa en los casos de Cureña (Coopecureña) y Jiménez (Aprovainilla) potencia la apropiación y la capacidad de control del propio entorno.

Las mayores dificultades para expandir las libertades se generan por las condiciones climáticas, que provocan severas inundaciones (Cureña y Las Palmas) y causan aislamiento y pérdida de la producción. Finalmente, su ubicación geográfica en zonas fronterizas (Las Palmas, Cureña y Jiménez) y en espacios declarados por ley como reserva natural (cantón Sarapiquí) son territorios olvidados por el Estado, lo que impide asignación de recursos de ayuda social, la financiación de iniciativas y la mejora de las condiciones socioambientales. Por ejemplo, en Sarapiquí la implementación de los proyectos extensionistas está atrasada y obstaculizada por las organizaciones medioambientalistas, que se manifiestan contra la construcción en una reserva natural, y existen conflictos para el desarrollo de los proyectos socioproductivos, debido a que las comunidades están inmersas en esos territorios y tienen que buscar un sostén de vida para sus familias. En general, la infraestructura en estas localidades es deficiente y está en mal estado: los caminos de lastre en épocas de lluvia se vuelven intransitables y se carece de servicios básicos (agua potable, electricidad, comunicaciones) o están en malas condiciones.

Conclusiones y reflexiones finales

Alineamiento de la extensión de la UNA con los valores del DH

Incorporando los valores centrales del DH y las dimensiones propuestas por Boni y Gasper (2011) para evaluar las universidades, se concluye que existe clara coherencia entre el área universitaria de Extensión de la UNA y dichos valores. Tanto los valores centrales de este enfoque como otros afines aparecen explícitamente en la normativa universitaria y en las visiones de los representantes institucionales. Estos valores alimentan las actividades extensionistas y en los proyectos determinan la formulación, los objetivos, la metodología participativa, la capacitación de las poblaciones marginadas y la rendición de cuentas. En ese sentido, las políticas extensionistas promueven la visión multidimensional del bienestar, la equidad, la participación y la sostenibilidad. De acuerdo con la idea de Sen (2000) del rol de la educación superior en la transformación de las vidas individuales y la contribución para el cambio social, la UNA actúa como agente de cambio en la sociedad costarricense. Considerando la idea de Brennan (2002) y las afirmaciones de la UNESCO (1998) sobre el rol transformador de la educación superior, se puede pensar a la UNA como una universidad transformadora, que tiene las características y los valores del EDHC integrados en todos los niveles y funciones universitarias, incluidas la docencia, la investigación y la extensión académica.

Los desafíos de la extensión se relacionan con la carencia de prioridad institucional y presupuestaria, la falta de valoración y reconocimiento académico, situación que se debe en parte a la falta de una cultura de sistematización de experiencias y de indicadores para la medición de los impactos alcanzados. En este sentido, es útil reflexionar sobre la utilidad de las posibilidades evaluativas del EDHC para las políticas universitarias. Del mismo modo, es importante destacar la fortaleza de la UNA respecto a la creación de capacidades para el desarrollo y la gestión de la extensión universitaria.

Por un lado, profesores comprometidos con las comunidades, que se han apropiado de teorías y métodos altamente participativos, que favorecen la contribución de la UNA a la sociedad y el mejoramiento de la formación de los estudiantes que participan. Por otro, existe un equipo de gestores de proyectos de extensión, desde la Vicerrectoría de Extensión, que apoya y da seguimiento a los proyectos, así como un marco legal que valora y legitima esas acciones en la institución. La conformación de equipos de académicos extensionistas favorece la visión crítica y de largo plazo que debe guiar los procesos tanto de desarrollo de acciones en comunidad como desde la gestión universitaria. Estos son factores que potencian el desarrollo, la calidad y la sostenibilidad de los procesos de extensión que se gestan en la institución y favorecen su articulación con las comunidades. Especialmente, si se considera que la EU es un componente vital para cumplir los fines y prioridades de una universidad necesaria, pues aporta al desarrollo social, político y cultural de la construcción de las capacidades de los participantes, de la consolidación de los derechos humanos, el desarrollo sostenible y la democracia en un contexto de justicia.

Contribución de la extensión al DH

Desde la teoría, se subraya el rol de las instituciones, especialmente de las universidades, de agentes de cambio que promueven el DH: “La finalidad de la educación y de las instituciones sociales es la de incrementar la libertad real de las personas” (Boni, Lozano y Walker, 2010, p. 127). En este sentido, es de suma importancia el compromiso de la UNA con el desarrollo del país y con las demandas de las comunidades vulnerables. Esta responsabilidad hace de la institución costarricense una universidad necesaria que tiene la misión de contribuir al bienestar, al buen vivir de la sociedad y a la expansión de las libertades.

El acompañamiento de la universidad a la población local es un factor determinante para el DH de las comunidades deprimidas. Las prácticas extensionistas se pueden sumar a los ejemplos que existen en la teoría, donde las instituciones de educación superior tienen un papel activo y participan en los espacios locales y globales, para fomentar y apoyar una sociedad justa y sostenible (Boni y Walker, 2013).

La universidad pública costarricense crea oportunidades reales para los individuos, quienes pueden elegir cómo utilizar estas opciones (Sen, 2000). La UNA contribuye al DH de acuerdo con la idea de Nussbaum (2002) de que las instituciones tienen que generar condiciones para que la gente disfrute de vidas prósperas. Encontramos altamente prioritario que la universidad latinoamericana mantenga el acompañamiento a la población local, como un factor determinante para el DH de las comunidades deprimidas. A través del trabajo extensionista, se potencia el desarrollo de la mayoría de las capacidades centrales propuestas por Nussbaum (2002): vida, salud corporal, razón práctica, afiliación, emociones, control del propio entorno (político y material), participación, capacidad de toma de decisiones, responsabilidad de negociar y de apropiación del proceso, entre otras. La expansión de las capacidades trae cambios en todos los ámbitos del DH: económico, social, político y cultural, que se observan en las tres localidades analizadas.

Las dinámicas y procesos que se dan en las tres localidades proponen un espacio de reflexión sobre la utilidad del EDHC para la evaluación del DH en términos de capacidades (Sen, 2000). El objeto de la evaluación en esas comunidades no debe ser el nivel de bienestar, sino los procesos que afectan la libertad de las personas para realizar las elecciones que valoran. Como se ha visto, las personas de las distintas zonas necesitan diferentes tipos y cantidades de recursos para transformarlos en capacidades y funcionamientos. Siendo las tres comunidades marginadas y con un índice de DH bajo, entre los factores limitadores se encuentran las características personales de sus habitantes: el analfabetismo, el género, la etnia. El medio ambiente y el clima presentan obstáculos para la expansión de las capacidades. La presencia de la UNA y las otras instituciones, que facilitan el acceso de la población a recursos y financiación, de acuerdo con la idea de Dreze y Sen (2002) de que las opciones de las personas dependen de lo que hacen las instituciones, es un factor fundamental para la expansión de capacidades. Este aprendizaje es importante para el diseño de las políticas extensionistas de la UNA.

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http://www.gestionproyectos.una.ac.cr/ Sistema de Información Académica

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http://www.aprovainilla.org /consultado 02.04.2017/

Comunicaciones personales

Entrevistas

E3: Profesora y responsable del proyecto, Cureña, entrevista personal, 04 de septiembre de 2015

E4: Presidente del consejo de la cooperativa, entrevista personal, 04 de septiembre de 2015

E5: Mujer, miembro del Comité de Educación de la cooperativa, entrevista personal, 04 de septiembre de 2015

E6: Mujer, miembro de la cooperativa, entrevista personal, 04 de septiembre de 2015

E11: Vicerrector de Extensión UNA entrevista personal, 16 de septiembre de 2015

E 12: Productor de vainilla, entrevista personal, 25 de septiembre de 2015

Agradecimientos

Este trabajo no habría sido posible sin la buena voluntad de todas las personas de la UNA y de las comunidades, que han compartido su experiencia y sus visiones. Gracias a todas y todos los costarricenses que me recibieron en sus hogares y me contaron sus historias, especialmente a Kenia Kirchman y Martín Corrales de Cureña. Estoy especialmente agradecida con mi amiga Carmen Monge, que hizo posible esta experiencia y quien me ha prestado apoyo en todos los momentos; a mi tutora y asesora de proyectos de la UNA, Leidy Jiménez, quien me guio y orientó durante todo mi trabajo en la Universidad. Mis agradecimientos especiales a Nuria Méndez Garita y a su familia, que me han acogido y me han permitido conocer y querer a su rica tierra no como turista, sino como una tica. Gracias a Nuria Méndez también por revisar este texto y por toda su ayuda profesional y apoyo. Mi agradecimiento especial a los profesores, responsables de los proyectos, Priscilla Mena, Amelia Paniagua Vásquez y José Quirós, quienes compartieron conmigo sus logros y preocupaciones en torno al desarrollo de los proyectos; a las y los universitarios con quienes hemos compartido la increíble experiencia de las giras; a muchas y muchos profesores y asesoras de proyectos, entre ellas a Silvia Elena Rojas y Yendry Vargas Trejos, por las conversaciones, que me ayudaron a comprender la extensión universitaria y sus actividades; a Rose Marie Ruiz, quien es un referente nacional e internacional de la extensión universitaria, por compartir conmigo su lucha por una universidad necesaria, comprometida con la sociedad; al vicerrector de Extensión, Hernán Alvarado Ugarte, por compartirnos su experiencia y su visión sincera sobre la extensión. Mis agradecimientos van también a mi profesora Alejandra Boni de la UPV, España.


1 Por ejemplo, los proyectos de desarrollo de Naciones Unidas: “El desarrollo humano tiene que ver con la expansión de las libertades y las capacidades de las personas para llevar el tipo de vida que valoran y tienen razones para valorar. Ambas nociones –libertades y capacidades– son más amplias que la de las necesidades básicas. En otras palabras, se trata de ampliar las opciones” (Informe de Derechos Humano, 2011, pp.1-2).

2 Destacamos la Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el Siglo XXI: Visión y Acción (firmada por 180 países en 1988), que señala cuáles deberían ser los fines de la educación superior.

3 Rectora de la UNA durante los periodos 1989-1992 y 1992-1995, primera mujer rectora de una universidad estatal en Costa Rica y en América Latina.

4 Como vicerrectora de Extensión (1983-1986) y secretaria general (vicerrectora académica 1986-1989), Ruiz crea el Programa de Prestación y Venta de Servicios que permitió a la Universidad vincularse estrechamente con el sector productivo nacional. Crea y dirige el Programa de Cooperación Internacional, programa central del desarrollo institucional de la UNA.

5 Congresos Iberoamericanos de Extensión: México (2000), Brasil (2001, 2005), Cuba (2003, 2015), Colombia (2007), Uruguay (2009), Argentina (2011), Ecuador (2013).

6 En el mismo periodo, se ejecutaron alrededor de sesenta proyectos por año de extensión (sin integración con la investigación y la docencia) en temas de educación y desarrollo integral (32%); humanismo, arte y cultura (22%); sociedad y desarrollo humano (15%); entre otros.

7 Datos del Sistema de Información Académica (SIA), mayo, 2015.

8 La información descrita en este apartado se basa en la información de los proyectos, disponible en el Sistema de Información Académica (SIA/UNA), mayo, 2016.

9 Priscilla Mena es la responsable del proyecto.

10 El responsable del proyecto es José Quirós.

11 Sistema para la Captación de Agua de Lluvias

12 Datos del PNUD del 2012 asignan a Talamanca en el Índice de Desarrollo Humano con un valor de 0,611, ubicándolo en el puesto 80 de los 81 cantones de Costa Rica.

13 Índice de Desarrollo Humano Cantonal de Costa Rica que combina para cada uno de los cantones los subíndices: esperanza de vida, conocimientos y bienestar material (Atlas del desarrollo humano cantonal de Costa Rica, PNUD 2011).

14 La responsable del proyecto es Amelia Paniagua Vásquez.

15 ONG para la protección de la biodiversidad de la península de Osa, Costa Rica

16 La selección de estos cuatro valores se realiza a partir de la revisión del pensamiento sobre DH presente, sobre todo, en los informes del PNUD. Somos conscientes del amplio debate que existe sobre lo que se entiende como valor desde un punto de vista filosófico y que la inclusión de esos cuatro valores podría ser discutida desde otras aproximaciones filosóficas.

17 Documentos generados por las intervenciones universitarias a las comunidades: por ej. Informes sobre el cultivo y producción de vainilla.

18 Los dos representantes institucionales dieron su consentimiento explícito para citar sus nombres.

 


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